
Cómo ya comenté en "Ángeles - Parte II - Los 9 Coros Angélicos", y siguiendo la línea de A. Wauters, existen tres jerarquías dentro de los 9 "coros". Vamos a entrar en el nivel más cercano a nosotros: El Cielo de La Forma, es la egida del Espíritu Santo.
Los ángeles de este dominio son los Arcángeles, Ángeles Guardianes Personales y Príncipes Angélicos o Principados.
Ellos son los que están más próximos a la humanidad, son nuestro primer contacto con los dominios angélicos. Nos ofrecen asistencia personal para traer felicidad y orden a nuestras vidas.
Su misión es la de ayudarnos a comprender que la Divinidad se halla en cada uno de nosotros y en todo lo que nos rodea.
Nos dan el espíritu de Amor y Protección que es vital para la alimentación de nuestra alma en este plano terrenal. Cuanto más escogemos el Amor en nuestras vidas, más nos conectamos con todos ellos.
Los Arcángeles
Reinan sobre la Humanidad. Son mensajeros enviados por la Divinidad a los hombres. Ofrecen sustento e inspiración espirituales. Proporcionan revelaciones y nos suministran todas las herramientas necesarias para nuestro desarrollo espiritual.
Ofrecen la cualidad más elevada de ayuda y amor celestial para poder usar en nuestras vidas diarias. Nos dan su Luz y Fuerza para guiarnos de vuelta al poder de nuestro interior y así convertirnos en cocreadores del universo junto con la Fuente.
Son protectores de la humanidad y tienen funciones específicas que ayudan al espíritu colectivo y universal de la raza humana.
Tienen capacidad de penetrar en la sustancia material y así transformar la energía terrestre. Nos muestran la realidad sin límites de la Divinidad.
Cuando aceptamos su presencia, estamos invitando a los milagros a que entren en nuestras vidas. Siempre nos hemos vuelto hacia ellos en busca de socorro y apoyo.
Una antigua oración judía invoca su ayuda:
Ofrecen la cualidad más elevada de ayuda y amor celestial para poder usar en nuestras vidas diarias. Nos dan su Luz y Fuerza para guiarnos de vuelta al poder de nuestro interior y así convertirnos en cocreadores del universo junto con la Fuente.
Son protectores de la humanidad y tienen funciones específicas que ayudan al espíritu colectivo y universal de la raza humana.
Tienen capacidad de penetrar en la sustancia material y así transformar la energía terrestre. Nos muestran la realidad sin límites de la Divinidad.
Cuando aceptamos su presencia, estamos invitando a los milagros a que entren en nuestras vidas. Siempre nos hemos vuelto hacia ellos en busca de socorro y apoyo.
Una antigua oración judía invoca su ayuda:
A Dios Todopoderoso,
Señor de Israel,
Que Miguel esté a mi derecha,
Gabriel a mi izquierda,
Rafael delante de mí y
Detrás de mí Uriel,
Y por encima de mí la Divina Presencia de Dios.
Señor de Israel,
Que Miguel esté a mi derecha,
Gabriel a mi izquierda,
Rafael delante de mí y
Detrás de mí Uriel,
Y por encima de mí la Divina Presencia de Dios.
