Yo fui la más callada de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto.
No me anunciaron lúbricas ceremonias sociales, ni las sordas campanas de ancestrales reflejos; mi ruta era la música salvaje de los pájaros que soltaba a los aires mi bondad en revuelo...
No me cargaron buques pesados de opulencia, ni alfombras orientales apoyaron mi cuerpo; encima de los buques mi rostro aparecía silbando en la redonda sencillez de los vientos.
No pesé la armonía de ambiciones triviales que prometía tu mano colmada de destellos: sólo pesé en el suelo de mi espíritu ágil el trágico abandono que ocultaba tu gesto.
Tu dualidad perenne la marcó mi sed ávida .Te parecías al mar, resonante y discreto. Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos. Sobre mí te seguiste como el sol en los pétalos.
Y caminé en la brisa de tu dolor caído con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto: tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes en inmenso río blando corriendo hacia el desierto.
Un día, por las playas amarillas de histeria, muchas caras ocultas de ambición te siguieron: por tu oleaje de lágrimas arrancadas al cosmos se colaron las voces sin cruzar tu misterio ...
Yo fui la más callada. La voz casi sin eco. La conciencia tendida en sílaba de angustia, desparramada y tierna, por todos los silencios.
Yo fui la más callada. La que saltó la tierra sin más arma que un verso. ¡Y aquí me veis, estrellas, desparramada y tierna, con su amor en mi pecho!
"Poema de la íntima agonía"
Este corazón mío, tan abierto y tan simple, es ya casi una fuente debajo de mi llanto.
Es un dolor sentado más allá de la muerte. Un dolor esperando ... esperando ... esperando ...
Todas las horas pasan con la muerte en los hombros. Yo sola sigo quieta con mi sombra en los brazos.
No me cesa en los ojos de golpear el crepúsculo, ni me tumba la vida como un ábrol cansado.
Este corazón mío, que ni él mismo se oye, que ni él mismo se siente de tan mudo y tan largo.
¡Cuántas veces lo he visto por las sendas inútiles recogiendo espejismos, como un lago estrellado!
Es un dolor sentado más allá de la muerte, dolor hecho de espigas y sueños desbandados.
Creyéndome gaviota, verme partido el vuelo, dándome a las estrellas, encontrarme en los charcos.
¡Yo siempre creí desnudarme la angustia con solo echar mi alma a girar con los astros!
¡Oh mi dolor, sentado más allá de la muerte! ¡Este corazón mío, tan abierto y tan largo!
Poemas de Julia de Burgos (Puerto Rico 1914 - Nueva York 1953)
"Abrid, que es breve el tiempo que nos queda, y el viaje
que aún hemos de emprender, jamás tiene retorno."
¿Sabes tú por qué al alba el gallo, con su canto
agudo, se lamenta? Porque vio en el espejo
de la clara mañana, que había transcurrido
una noche en tu vida si que te dieras cuenta.
¡Ay!, ya ha pasado el tiempo de mis años más bellos.
Se fue la primavera de mi vida, y el ave
de juventud a alzado su vuelo rapidisímo.
No sé cuándo ha venido ni cuándo se ha marchado.
El tiempo, inexorable, va fluyendo. ¿Qué ha sido
de Bagdad y de Balk? Un leve roce puede
matar la rosa. Bebe, y al mirar las estrellas
medita en las culturas que se tragó el desierto.
No trates de lograr la dicha, que la vida
durá lo que un suspiro. El polvo de Djemschid
y Kai-Kobad, al sol bailan en remolino.
La vida, el mundo, sólo son ficciones y sueños.
Por el destartalado mesón que es este mundo,
cuyas únicas puertas son la noche y el día,
¡qué de altivos sultanes fastuosos y opulentos
pasaron un instante y luego se marcharon!
Los hechos, las porfías de la vida son como
ruidosas cacerías. Rapidísimas huyen
los días vocingleros, como si fuesen liebres
a las cuales persigue un cazador eterno.
En un ruinoso alcázar que elevó en otro tiempo
sus cúpulas al cielo, y del que hasta los reyes
besaron los umbrales, escuché a una abubilla
que preguntaba: "¿Dónde? Decidme, ¿dónde, donde?"
Solamente el lagarto recorre los alcázares
donde gozó Djemschid de la gloria y del vino.
Y el onagro pasea sobre Bahram el grande
sin que puedan sus pasos arrancarle del sueño.
Sobre el palacio de Thus vi volar un buitre
que asía entre sus garras el cráneo de Kaikaus
y decía con mofa: "Desdichado, el sonido
de las trompetas, ¿dónde está ahora? Contesta."
A nadie le pedí la existencia. Por eso
me esfuerzo en acoger indiferente cuanto
me regala la vida. ¿Por qué tendré que irme
ignorando a qué debo mi paso por la tierra?
No supe por qué azar me trajeron al mundo
y me dieron la vida. ¿A qué, entonces, quejarme
de que ésta sea breve, si aun debo agradecerla?
Que se me sirva vino, que quiero aprovecharla.
Omar Kheyyam
Rubaiyat
Omar Kheyyam (1040-1123) fue poeta, astrónomo y matemático.
Rubaiyat es como se conoce la obra poética de Omar Kheyyam.
"Rubaiyat es el cuarteto persa por excelencia. Es el plural de drubdi. El rubdi consta de cuatro versos de igual metro, rimados el primero , el segundo y el cuarto, quedando libre el tercero. El cuarto adquiere, por contraposición al tercero, un vigor y un relieve extraordinarios." José Gibert.
Pintura de Ali de Báguena Título: Al día siguiente
LA VOZ A TI DEBIDA Versos 1385 a 1406
La forma de querer tú es dejarme que te quiera. El sí con que te me rindes es el silencio. Tus besos son ofrecerme los labios para que los bese yo. Jamás palabras, abrazos, me dirán que tú existías, que me quisiste: jamás. Me lo dicen hojas blancas, mapas, augurios, teléfonos; tú, no. Y estoy abrazado a ti sin preguntarte, de miedo a que no sea verdad que tú vives y me quieres. Y estoy abrazado a ti sin mirar y sin tocarte. No vaya a ser que descubra con preguntas, con caricias, esa soledad inmensa de quererte sólo yo.
Titulo: "El entierro de mi corazón" (Pincha encima de la imágen y podrás ver los detalles de la obra)
Aunque parezca lo contrario, os aseguro que Ali es una mujer optimista y con mucho sentido del humor, lo que pasa es que a veces ... el corazón ...., "estados del alma", sensibilidad.
Transfusión
La vida tuya sangre mía abona y te amo a muerte, te amo; si pudiera bajo los cielos negros te comiera el corazón con dientes de leona.
Antes de conocerte era ladrona y ahora soy menguada prisionera. ¡Cómo luce de bien mi primavera! ¡Cómo brilla en tu frente mi corona!
Sangre que es mía en tus pupilas arde y entre tus labios pone cada tarde las uvas dulces con que pan convida.
Y en tanto; flor sin aire, flor en gruta, me exprimo toda en ti como una fruta y entre tus manos se me va la vida.
Justo hoy, hace ya 550 años de tu muerte, pero no lo parece.
Somos muchos los que nos acordamos y releemos tu obra. Los que continuamos sintiendo lo mismo que tú sentiste, hace ya tanto tiempo. Realmente se manifiesta la verdad de que el tiempo y espacio no existen. Para tí, mi gran poeta, entre otras cosas, porque lo transmites en mi lengua, de forma directa e incluso brutal en ocasiones, pero siempre tan verdadera y cercana.
Su poesía es la lucha del amor puro contra el amor sensual, llevando al poeta a sentimientos de fracaso, dolor, ira, duda... surgiendo de sus manos libremente y superando los tópicos y lengua de los trovadores (occitano), aborda con un lenguaje de extrema dureza, áspero y vigoroso, la tensión entre el mundo y el individuo, el amor, las relaciones del hombre con Dios, el dolor y la muerte, el pecado y la virtud. Angustiado por la contradicción entre sus hondas convicciones religiosas, reforzadas con un conocimiento directo de la fisolofia tomista (Aristóteles y Santo Tomás), y su debilidad ante el amor carnal. Con un tono muy personal, sincero y depurado contrastando con la retórica del amor cortés.
Es uno de los poetas más importantes del Siglo de Oro Valenciano. De su obra se conservan ciento veintiocho poemas, traducidos a diversas lenguas y ha tenido gran influencia en la lírica hispánica y europea.
De su vida, enviudó dos veces y dejó cinco hijos bastardos, ninguno legítimo, y varias concubinas.
Su cuerpo descansa en la Catedral de Valencia donde se puede ver su losa sepulcral.